Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

7 de diciembre de 2017

NUEVO AVISO

Ponemos en vuestro conocimiento que a petición de los lectores, ha salido a la venta la cuarta edición del libro DADME DE BEBER. Quienes estén interesados en adquirirlo, deben dirigirse al correo electrónico peterpangris@hotmail.es Su precio el mismo de siempre 10 euros más gastos de envío. Por cantidad se haría un precio especial.







SI A UN CAÑO DE AGUA LE PUSIERAIS UN TAPÓN, AL AGUA LE COSTARÍA SALIR, PUES AQUÍ ES AL REVÉS



Hijos de Dios, viene Mi día y deseo que Me honréis según es la voluntad de Mi divino Hijo. Yo, María Santísima, os hablo.

Limpiad bien vuestras almas de pecados que tenéis aparcados desde hace tiempo y que ni siquiera los recordáis. Retroceded el tiempo y volved a la edad de cuando teníais uso de razón y adentraros en vuestras almas para limpiar podredumbre, que de no ser así moriréis con ella.

Os confesáis lo que os conviene pero aquello que os da vergüenza lo ocultáis y seguís tan tranquilos. Hijos, que os jugáis mucho y debéis de tener el alma libre de pecados mortales y abominables que muchos cometisteis desde la infancia. Esto va también para los sacerdotes que tienen adosados a sus almas pecados de juventud que aún no han confesado. Yo, María Santísima, os hablo.

Pedid luz al Santo Espíritu y a vuestro Santo Ángel de la Guarda, no os acostéis con el alma en pecado ni aunque vuestra memoria os falle. Invocad al Cielo para que os recuerde vuestros pecados, los que aún no están confesados. Porque hijos, no se trata de volver a confesar una y otra vez el mismo pecado, sino de confesar aquellos que aún no están confesados y sois vosotros los que tenéis que averiguarlo, haciendo un exhaustivo examen de conciencia, pidiendo luz al Espíritu Santo.

La vida es muy corta y no sabéis cuando os llamará Dios a Su presencia. Estad preparados hijos, estad preparados, porque el Señor es misericordioso y  lo que desea es que os salvéis, no desea mortificaros con malos recuerdos, desea que erradiquéis de vuestras almas aquella podredumbre que os impide avanzar más en la virtud porque son obstáculos para la gracia divina. Yo, María Santísima, os hablo.

Vosotros mismos decís que muchos católicos comulgan todos los días pero no se les nota nada la comunión diaria, y es que la gracia de Dios con esos tropezones malignos que tenéis en el alma no surte el mismo efecto que si la tuvierais limpia. Es como si a un caño de agua le pusierais un tapón, al agua le costaría salir, pues aquí es al revés, a la gracia de Dios le cuesta entrar en un alma que tiene obstáculos y pecados contra la Ley de Dios y la Religión. Yo, María Santísima, os hablo.

No deseo escrúpulos de conciencia para vosotros, deseo que limpiéis el alma y, sabéis muy bien cómo hacerlo, porque lo mismo que limpiáis vuestros despachos y hogares, limpiad el alma y eliminad de la misma lo que es veneno para la santidad. Yo, María Santísima, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.









30 de noviembre de 2017

MI PADRE DESEA QUE NO OS FALTE NINGÚN MEDIO PARA SANTIFICAROS



Hijos del Dios Santísimo,  Me dirijo  a vosotros y deseo que recibáis estos mensajes con fe y amor, porque a quienes los pongan en práctica Yo le otorgo muchas gracias para ellos y su familia. Yo, Jesús, os hablo.

Mi Padre desea que os dé muchas gracias, que no os falte ningún medio para santificaros, por eso hijos, todos los que tenéis pruebas, enfermedades, trabajo, y demás, son medios que debéis emplear en santificaros y en ser un ejemplo vivo a quienes viven con vosotros y a los de vuestro entorno, que os vean como verdaderos cristianos y no pasando de todo y conformándoos con todo lo que no tiene que ver Conmigo.

Vuestro Padre Celestial no aparta Su mirada de vosotros pero a veces, y no pocas, ve cosas tan terribles que tiene que apaciguar Su ira para no enviar a la Tierra grandes castigos, porque os merecéis inmensos castigos de lo mal que guiais vuestras almas y de los malos ejemplos que dais incluso a vuestros familiares.

Os enfadáis por cualquier cosa y hacéis un mundo de ello. Tenéis que ser más tolerantes unos con otros, al demonio no le gusta que las familias se lleven bien y se ayuden mutuamente y por eso os mete la cizaña y muchos de vosotros caéis en sus trampas, y Yo os digo hijos, teniendo una Madre como la vuestra, Celestial, tan Santa y tan única ¿cómo podéis ser tan rebeldes tan malos y amaros tanto a vosotros mismos? ¿No os dais cuenta que Satanás lo que más desea es perderos eternamente y empieza por dividir a las familias, a las amistades, a los grupos de oración y a todo lo que pueda ser santo entre vosotros. Yo, Jesús, os hablo.

Termina ya el año y muchos lo tenéis en déficit, no habéis llegado al nivel que deberíais haber llegado. Empieza uno nuevo y seguiréis igual, criticando, murmurando, señalando las faltas ajenas. Pero hijos, no seáis así que Yo vine a la Tierra a salvaros y a enseñaros la verdadera doctrina que os llevará al Cielo y no al Infierno. Por tanto, haced propósito de enmienda. Confesaos hijos, confesaos.  No dejéis por mucho tiempo la confesión, que es un Sacramento que os da fuerzas y os santifica mucho, aunque vosotros no siempre lo notéis. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que crea y ponga en práctica estos mensajes.








17 de noviembre de 2017

NADA DESEAN MÁS QUE DIVIDIR, DIVIDIR, DIVIDIR



Hijos queridos de los Sagrados Corazones, soy Miguel Arcángel quien os habla, y os pido que toméis muy en serio lo que os voy a decir.

Este planeta está lleno de malignos espíritus por todas las partes, y los tenéis muy cerca de vosotros aunque no los veáis. A muchos os influyen sus nefastas tentaciones y os hacen pelear con vuestros cónyuges, hijos o padres y les seguís el juego que es lo que ellos quieren, porque nada desean más que dividir, dividir y dividir.

Yo soy el Arcángel encargado de luchar contra ellos y por eso debéis de invocarme a menudo, incluso si podéis tened una imagen mía en vuestros hogares. Ellos me temen porque ya les gané -con el poder de Dios- la batalla que hubo en el Cielo cuando se rebelaron contra Dios Creador. Ahora ellos saben que Dios no me ha quitado el poder de vencerlos, pero es necesario que me invoques y creáis firmemente que puedo libraros del mal que ellos hacen, porque ellos todo lo que hacen es romper, dividir, tentar y hacer que los jóvenes caigan en vicios y en obscenidades que tanto disgustan a Dios.

La oración a San Miguel Arcángel deberíais decirla cada día, porque es poderosa y está llena de gracias para aquellos que me invocan y piden a través de esa oración mi ayuda. Nada deseo más que ayudaros en las batallas contra el mal y el Maligno. La Santísima Virgen se alegra mucho cuando por mi medio vencéis al diablo y a todas sus asechanzas.

El diablo no puede desear ningún bien para nadie, ni siquiera para el mismo, porque está confirmado en el mal por toda la eternidad. Ya no hay vuelta de hoja, su maldad es para toda la eternidad y aunque le ofrecieran un bien ya no puede cambiar porque está confirmado en el mal y así vivirá eternamente. El no goza en el mal, pero esa es la vida que escogió, cuando pudo escoger como otros Ángeles ser fieles y dóciles a Dios. No quisieron someterse a las normas divinas y sus consecuencias fueron nefastas para toda la eternidad. Pero vosotros, hijos de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, sí podéis escoger el camino santo y directo que os llevará a la eternidad dichosa, y debéis empezar ya,  haciendo lo primero una buena confesión, soltando todo el lastre que tenéis acumulado desde hace años y que no queréis reconocerlo ni recordarlo.

Hijos de Dios, haced un buen examen de conciencia y confesad cuanto antes, porque Dios tiene Su tiempo y vosotros no sabéis hasta cuando os tendrá vivos en este planeta. Yo, Miguel Arcángel, Príncipe de las Milicias Celestiales os hablo y os advierto.