Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

18 de febrero de 2018

EL CAMINO QUE HABÉIS ESCOGIDO ES UN ATAJO PARA EL ABISMO INFERNAL




Hijos Míos, estáis viviendo en la Cuaresma y para muchos es lo mismo que si vivierais en una feria. Yo, Jesús, os hablo.

No hay reconversión alguna, no hay esfuerzo por sacrificaros un poco, no hacéis ni oración ni penitencia, porque lo único en que  pensáis es en los días libres que os dan en Semana Santa para iros de viaje de placer y olvidaros totalmente de los misterios divinos. Yo, Jesús, os hablo.

Muchos Me volvéis a crucificar con estas actitudes porque sabéis Mi doctrina, Mis milagros y Mi Resurrección, pero aun así pasáis de Mí y Me ignoráis cada día. ¿Y decidme? ¿Qué debo hacer con vosotros?... Luego Me pedís gracias y las detengo y no lo entendéis, queréis tenerme a vuestro antojo como a un criado que os sirva según vuestros deseos, pero sin darme ningún reconocimiento, ¡ninguno!

Todo esto también aflige a Mi Santa Madre que os ve como vais directos por el camino de la perdición y, lo peor de todo es que así educáis a vuestros hijos, en esa apostasía total de no hablarles de Mí ni de Mis misterios, ni siquiera de Mi existencia. Yo, Jesús, os hablo.

El que no quiere nada con Dios en esta vida, tampoco lo tendrá en la otra. Por eso hijos, reconsiderad vuestras acciones exentas de espiritualidad, algunas hasta animalizadas, porque solo vivís para el placer, el vicio, la comida o la bebida y reflexionad que el camino que habéis escogido os lleva directamente y es un atajo para el abismo infernal. Yo, Jesús, os hablo.

No Me gusta hablaros tan duro, pero si no lo hiciera luego Me reprocharéis que nadie os avisó de lo que os esperaba, pues ved que os aviso Yo Mismo y, que Mi Santa Madre lo hace en sus muchas manifestaciones que suceden por el mundo y la mayoría de los que las conocen  tampoco le hacen caso, porque estáis sumergidos en una dinámica tan de placer y relajamiento que aunque se os apareciera un difundo querido vuestro, no le haríais tampoco caso.

Así que hijos, cambiad de vida, Mi gracia no os va a faltar, pero vosotros tenéis que tener la voluntad y el deseo de querer cambiar. Sé que os va a costar pero no tanto como creéis porque es lo mismo que cuando empezáis a aprender a conducir o a andar en bicicleta, da la sensación que nunca vais a poder dominar el coche, y sin embargo, en poco tiempo salís hechos unos buenos conductores. Pues lo mismo en la vida espiritual, os costará al principio pero poco a poco iréis tomando las buenas costumbres que os propongáis y aparte de que Mi gracia no os va a faltar, vosotros os iréis acostumbrando a ellas y cada vez os costará menos cumplirlas. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.








9 de febrero de 2018

PERO NO SE HAGA MI VOLUNTAD SEÑOR, SINO LA TUYA

Hijos amados de Mi divino Corazón, muchos de vosotros rezáis y rezáis y rezáis constantemente por vuestros familiares y por vuestras situaciones enredadas y, os da la sensación que el Cielo no os escucha. Yo, Jesús, os hablo.

Pero no es así, hijos, no es así. El Cielo siempre escucha, incluso aunque no merezcáis que os escuchen. Pero el Cielo sabe el momento oportuno para concederos lo que pedís, aunque vosotros queréis que todo sea cuanto antes. El haceros esperar es por vuestro bien y no por castigaros. A veces la impotencia que sentís es más fructífera que los mismos rezos, porque esa impotencia os hace humildes, pacientes, y os hace aceptar Mi voluntad cueste lo que cueste.  Vedme hijos Míos, vedme crucificado en la Cruz, clavado de pies  y manos. ¡Que impotente era en esos momentos! ¡Que dolor el de Mi Santa Madre y el de Mis amigos! Y sin embargo, en esos momentos en que más anulado estaba  es cuando más provechosa era Mi impotencia porque estaba haciendo la obra de la Redención, obra universal y para todos los siglos y que nunca jamás nadie hará ni podrá hacer, porque ya la hice Yo ante Mi Padre Celestial y, valdrá para todos los siglos que dure la Humanidad. Yo, Jesús, os hablo.

La impotencia de un alma no siempre es estéril, no hijos no, Yo valoro todo. Valoro como aceptáis lo que dispongo, valoro vuestra humildad y paciencia en saber esperar, valoro vuestra perseverancia en seguir pidiéndome lo que deseáis -que la mayoría de las veces es la conversión de vuestros familiares-. Valoro todo hijos, porque vuestras actitudes a Mi voluntad son importantes y no es lo mismo aceptar una situación con mal humor, renegando o quejándose,  que hacerlo con mansedumbre y diciéndome en todo momento “pero no se haga mi voluntad Señor, sino la Tuya” (Lc 22,42).  Yo, Jesús, os hablo.

No tengáis prisa, tened perseverancia en lo que pedís y ofreced también aparte de rezos, sacrificios, porque la oración y la penitencia son dos alas que  elevaran vuestras peticiones más rápidamente al Cielo. Y si aun así tardamos en concederos lo que pedís, seguid teniendo fe y perseverancia, porque nadie como el Cielo sabe lo que os conviene para que lo que pedís sea fructífero y para mayor gloría de Dios. Yo, Jesús, os hablo.

Nunca os olvidéis que nadie os ama como Yo, porque lo que desea Mi enemigo mortal es meteros la cizaña del desaliento, de haceros creer que no os amo, que no os oigo, que os ignoro,  y no hijos no, nada más lejos, Mi amor es infinito y eterno y ni un solo instante os dejo de amar, incluso aunque hayáis sido o seáis grandes pecadores. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Mi paz a todos lo que leáis estos mensajes.








7 de febrero de 2018

HAY COMUNIONES QUE ME DESHONRAN MÁS QUE ME HONRAN



Hijos Míos, veo que a menudo mandáis oraciones por las redes sociales tanto de Mi Madre como Mías o de otros santos. Yo, Jesús, os hablo.

Todo está muy bien aunque muchos no las soléis cumplir y no os lo reprocho. Pero pensad que nada hay que Me dé más gloria y que os consiga más gracias, que una Eucaristía oída en las debidas disposiciones, es decir, sin mota de pecado, porque son bastantes los católicos que comulgan indebidamente y no se confiesan, y aunque al sacerdote que celebra lo podéis engañar, a Mí hijos no Me podéis engañar. Yo, Jesús, os hablo.

No creáis que por mucho que comulguéis tenéis el Cielo ganado. Una sola Comunión hecha en las debidas disposiciones de fe y de amor y con conciencia libre de pecados, os puede hacer ganar el Cielo si murierais en ese momento, pero hay comuniones que Me deshonran más que Me honran.

Os lo digo por enésima vez, comulgad como lo haría Mi Santa Madre, con fervor, con fe, con inmenso amor, sintiéndose indigna de recibirme, y sobre todo, con el alma limpia de pecados. Y vosotros hijos, con la Comunión todavía  en la boca (sin consumirse aún), muchos ya os estáis atacando o criticando y eso Me desagrada mucho y os quita cantidad de gracias que podríais recibir si comulgarais como Yo mando. Yo, Jesús, os hablo.

Pedid ayuda a vuestro Santo Ángel Custodio, a Mi Santa Madre, a San José y a San Miguel Arcángel. Si no a todos escoged el que más o guste u os valga, pero no vengáis a recibirme en la forma que lo hacéis y con las vestimentas que en el verano lleváis tan irrespetuosas. Si los sacerdotes se callan Yo no Me callo y os lo digo, ¡ay de aquel que comulgue mal y no rectifique! Así que hijos, sed conscientes de a quien vais a recibir, al Juez de vivos y muertos, a Vuestro Redentor, al Hijo de Dios Padre e Hijo de María Santísima. Yo, Jesús, os hablo.

Luego empleáis tiempo en oraciones que tampoco las hacéis en condiciones, porque muchos las hacen con la televisión puesta, sin guardar el silencio o compostura necesarios. No es que sean malas esas oraciones, son buenas, pero vosotros las hacéis muy indignas del Cielo porque no tenéis fervor alguno y solo queréis alcanzar las promesas que ellas llevan. Por tanto hijos, rectificad en todo. Proponeos ser como Mi Madre y San José eran, y serían en vuestro tiempo y, no deis mal ejemplo a quienes os ven, porque Yo os pediré cuentas absolutamente de todo. Yo, Jesús, os hablo y os aviso.